|
Palabras para Embajador Charles L. Glazer
Segundo Aniversario de CAFTA, CASAPRES
28 de Febrero de 2008
He sido empresario y dueño de una pequeña empresa la mayor parte de mi vida laboral, me encanta escuchar testimonios de otros empresarios, especialmente de aquellos exitosos, tal como los que tenemos hoy con nosotros.
Muchas personas piensan que los Estados Unidos es una gigantesca maquinaria de empresas enormes.
Pero de hecho, las pequeñas empresas representan el noventa y nueve punto siete (99.7) por ciento de las empresas en mi país.
Muchos de los que se han resistido a formar parte de tratados de libre comercio con los Estados Unidos se quejan que las enormes empresas estadounidenses vendrán a su país para adueñarse de la economía.
Esto no ha pasado ni en El Salvador ni en ninguna otra parte del mundo.
Las pequeñas empresas son el motor que impulsa la economía de los Estados Unidos y son una de las bases de nuestro éxito económico.
De igual manera, las pequeñas empresas son esenciales para el crecimiento de la economía de El Salvador.
No es coincidencia que el crecimiento de El Salvador durante los últimos dos años – el más alto en una década – se da en el mismo periodo desde la implementación de CAFTA-RD.
Las pequeñas y medianas empresas salvadoreñas están encontrando nuevas oportunidades, tal como demuestra el crecimiento impresionante de las exportaciones no-tradicionales bajo CAFTA.
Exportadores de servicios, tales como las empresas de software y las de logística, están incrementando sus negocios, ofreciendo servicio de calidad a precios más bajos que la competencia.
El sector de alimentos y bebidas – especialmente las empresas que elaboran productos “nostálgicos” para la comunidad salvadoreña en el exterior, son las que han registrado el crecimiento más impresionante.
Déjenme darles un ejemplo. La empresa salvadoreña PAHNAS logró despegar con ayuda de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.
PAHNAS exporta pupusas y tamales, ahora está exportando sus productos para las tiendas WALMART de Estados Unidos.
Empresas como PAHNAS están tratando de que en Estados Unidos las pupusas sean tan comunes como los tacos.
Si nos basamos en mis degustaciones de pupusas, estoy seguro que esto puede ser un éxito!
Empresas que exportan otros productos salvadoreños como loroco, garrobo o la horchata con leche, están viendo más allá del mercado étnico, buscando el gran mercado de los Estado Unidos—el mercado de consumidores más grande del mundo.
Al mismo tiempo que crecen sus exportaciones, ellos dan empleo a más trabajadores en sus fábricas y también a más agricultores salvadoreños que proveen la materia prima.
Yo estoy muy familiarizado con la historia de la Sra. Guevara. El año pasado, mi esposa Janet visitó el pueblo de la señora Guevara, uno de los diez municipios más pobres de El Salvador.
Janet vio como las vidas de los artesanos están cambiando con la ayuda del programa Aid to Artisans (Ayuda a los artesanos) de USAID, CONAMYPE y la Universidad Dr. José Matías Delgado.
Al adaptar su tradicional trabajo de barro negro para suplir la demanda del mercado internacional, ellos han pasado de vender en mercados locales a vender a grandes distribuidores estadounidenses como Crate and Barrel que cuentan con más de 170 salas de venta en los Estados Unidos – un gran logro.
Janet se reunió con artesanos quienes han multiplicado sus ingresos al menos seis veces, de $50 que ganaban al mes a unos $300.
Esta es la diferencia positiva que el libre comercio ha hecho en la vida de la gente.
Podríamos darles muchos ejemplos de pequeños empresarios quienes han recibido ayuda de programas del Gobierno de los Estados Unidos y ahora están operando una empresa exitosa sin la necesidad de ayuda extranjera.
Creemos que es mejor crear independencia a través de la ayuda, y no dependencia a través de subsidios.
Todos los ejemplos de ahora muestran como los beneficios del libre comercio se han ampliado.
Esto ha sido una realidad en los Estados Unidos y es una realidad aquí también.
En Estados Unidos, las pequeñas empresas ofrecen empleo a la mitad de los empleados del sector privado.
Cada año, de la última década, pequeñas empresas han creado del 60 al 80 por ciento de todos los nuevos puestos de trabajo en mi país.
Un exportador tiene que emplear personal para hacer su producto.
Él o ella debe comprar materia prima. Los exportadores a menudo alquilan oficinas, trabajan con empacadores y personas para entregar sus productos, y la lista sigue.
Cada nueva exportación no solo beneficia al exportador, sino que a cada persona en la línea de producción. Inclusive en los Estados Unidos, las exportaciones no son solo negocios de grandes compañías.
Es un hecho que en mi país, las pequeñas empresas representan el 97 por ciento de todos los exportadores identificados y en 2004, las pequeñas empresas representaron el 28.6 por ciento del valor total de las exportaciones de los Estados Unidos.
Estados Unidos está comprometido con el apoyo a las pequeñas y medianas empresas porque sabemos que rinde dividendos.
Es una gran parte de nuestros programas de promoción de la capacidad comercial con nuestros socios del CAFTA.
Programas del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos han ayudado a empresarios agrícolas salvadoreños.
El programa de USAID Ayuda a los Artesanos ha ayudado a crear miles de nuevos trabajos en las comunidades rurales de El Salvador y ha establecido un nuevo mercado para las artesanías exportadas hacia los Estados Unidos.
Otros programas como el de Promoción de Exportaciones ayudan a unir pequeños productores para aprovechar las economías de escalas y los bajos costos que generan.
Pero aún hay más por hacer. Las pequeñas y medianas empresas que tienen buenos productos y mercados establecidos, se enfrentan a menudo con el hecho de que no pueden obtener financiamiento a menos que demuestren que ya están exportando.
Sin exportaciones no pueden obtener financiamiento, pero sin financiamiento no pueden exportar.
Tenemos que encontrar nuevas maneras de fomentar el espíritu emprendedor.
Esto puede ser a través de nuevos programas, como la iniciativa de Acceso a Financiamiento para Pequeñas Empresas, dirigido por el Departamento del Tesoro, la Corporación de los Estados Unidos para Inversión Privada en el Extranjero (OPIC) y el Banco Interamericano de Desarrollo.
Pero también puede y debe involucrarse al sector privado, fomentando el acceso a préstamos innovadores, ya sea de bancos o de parte de capitalistas privados, a compañías que tienen buenos planes de negocio.
Gracias a los ejemplos que otras personas y yo hemos mencionado aquí, ustedes han podido ver que los salvadoreños son innovadores y que ya son exitosos compitiendo con el resto del mundo.
Acuerdos como CAFTA ayudan a los salvadoreños a competir al disminuir las barreras comerciales y proveer reglas claras y justas, de manera que todos puedan participar y beneficiarse del comercio.
Tenemos que asegurarnos de que todos respeten esas reglas.
CAFTA tiene un futuro brillante, y con cada aniversario que pasa, me convenzo de que con la ética de trabajo y el espíritu emprendedor de la gente salvadoreña veremos más éxitos como los de hoy.
Y, como siempre, el pueblo y el Gobierno de los Estados Unidos, estarán trabajando con ustedes mano a mano. Muchas gracias.

|