La seguridad pública sigue siendo la principal prioridad
de la Embajada
Abril 15, 2008
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El mes pasado, durante un discurso ofrecido a la Cámara Americana de Comercio, el Embajador Charles L. Glazer retó al sector privado a involucrarse y encontrar maneras de ayudar al gobierno a combatir a las pandillas y la criminalidad:
“Esto no solamente significa una contribución monetaria. Esto significa tomar una posición de liderazgo. Esto significa dedicar tiempo y recursos para ayudar a manejar y combatir el problema. Significa también demandar la información necesaria para que el gobierno, el sector judicial y el órgano legislativo rindan cuentas. El crimen requiere una respuesta extraordinaria de la sociedad civil. Solamente así, El Salvador podrá controlar su problema delincuencial; lo cual, a su vez, mejorará la calidad de vida para todos los ciudadanos, y, tal como le he dicho ya varias veces esta mañana, atraerá la inversión extranjera que el país necesita para seguir desarrollando su economía.”
El diplomático estadounidense nuevamente hizo énfasis en la importancia de atacar el problema del crimen durante su discurso con ocasión de la inauguración de la VI Convención Anti Pandillas, celebrada la semana pasada en El Salvador. Urgió a los políticos a unirse para aprobar un nuevo Código Procesal Penal, una ley de intervención de telecomunicaciones, una ley de extinción de dominio y un nuevo tratado de extradición con Estados Unidos. “Todas las personas que viven en un país democrático tienen derecho de estar seguras en sus casas, en las calles, en el transporte público y en sus lugares de trabajo”, dijo el Embajador ante más de 200 representantes de agencias de seguridad pública de los Estados Unidos, El Salvador y los demás países de la región.
La Embajada de los Estados Unidos en El Salvador promueve numerosos objetivos de la política exterior estadounidense pero, tal como lo dejó claro el Embajador Glazer, la principal prioridad de la Embajada es trabajar con la sociedad salvadoreña para resolver el problema de criminalidad que acosa a los ciudadanos del país y que retarda el crecimiento económico. El Gobierno de los Estados Unidos trabaja de cerca con su contraparte salvadoreño para enfrentar el problema del crimen. Programas conjuntos entre ambos países como el Centro Transnacional Anti Pandillas (CAT) y el Programa Centroamericano de Explotación de Huellas Dactilares (CAFÉ, por sus siglas en inglés) ayudarán a facilitar el intercambio de información entre las autoridades estadounidenses y salvadoreñas a fin de que puedan seguir la pista y arrestar más efectivamente a los criminales y disuadir el delito antes de que sea cometido. Más aun, si es aprobada por el Congreso, la Iniciativa Mérida del Presidente Bush, en su primer año, traerá $50 millones para aumentar la capacidad de la región de combatir las pandillas y el crimen.
El problema de la criminalidad en El Salvador requiere de una respuesta extraordinaria. El Gobierno de los Estados Unidos está dedicado a trabajar en equipo con su aliado salvadoreño, a través de la prevención y la aplicación de la ley, para reducir esta grave amenaza que enfrenta cada salvadoreño. Pues tal como el Embajador dejó claro en su discurso del 5 de marzo: “Recuerden que nadie es inmune al crimen. Nosotros o nuestros seres queridos podemos ser víctimas el día de mañana”.
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